Hay que pagar cuentas así que Filiberto se
decide a cubrir otros turnos y sumar horas extras. Así se lo manifiesta a su
Supervisora y rápidamente le consiguieron el turno tarde del Domingo en la
guardia. Esta idea le encantó a Filiberto ya que con su experiencia en Cuidados
Críticos estar en un área de Emergencias era muy apasionante el desafío.
Llegó finalmente el día Domingo y Filiberto
se presentó ante el Supervisor de la Guardia quein rápidamente lo mostró todo,
le dio unas veinte planillas diferentes para llenar por cada paciente que
atendiera y además le mostró un listado de cinco camilleros a quien podía
llamar para el traslado de pacientes dependiendo las necesidades de lo que el
trabajo le demandara, aclarándole que quizás y con mucha suerte alguno le contestaría.
La emoción superó a la desesperación de todo lo que le dijeron en cinco minutos
y comenzó a trabajar con una paciente que estaba con cefaleas desde una semana
y que como Hospilandia estaba cerca de la casa de una amiga había pasado por ahí
a ver si le recetaban algo y lo compraba con descuento de su OS
Habían pasado ya un par de horas desde que
había llegada Filiberto a la Guardia y sólo habían consultado dos pacientes por
cuestiones menores y la Sra de las Cefaleas que estaba muy ocupada hablando por
celular mientras espera algún tipo de receta. Esta situación animó a Filiberto
a preguntarle a la administrativa de la Guardia si el ritmo de trabajo era
siempre así; a lo cual ella le respondió ¨… siempre que hay fútbol es así¨.
La tranquilidad continuaba y hasta sus
compañeros habían desaparecido, lo cual llevó a pensar a Filiberto que al
parecer cuando hay partido a nadie le duele nada. Mientras le daba vueltas esta
loca idea entro por una paciente joven diciendo que tenía una hemorragia, rápidamente
Filiberto repasó en su cerebro las posibles complicaciones de una hemorragia y
el examen físico que debería hacerle a la paciente, lo cual realizó sin más
demora, mientras las cuatro amigas de la paciente hablaban por celular contando
que estaban en la guardia socorriendo a y ¨Luz¨ (la paciente). Filiberto no
veía sangre en ningún lugar, ya que buscaba la hemorragia de mencionaba la
paciente y ante tal desconcierto le preguntó: ¨… disculpe señorita ¿dónde es la
hemorragia?¨ … a lo cual la paciente le contestó ¨¿es Ud ciego o qué? … mire mi
dedo!¨; con sorpresa Filiberto observó su dedo índice con una curita la cual
procedió a remover y observar que la hemorragia era una gota de sangre en una
herida cortante de unos tres milímetros … sin hacer mayor comentarios, le
realizó una curación plana mientras la paciente también hablaba por celular
diciendo ¨… en cualquier momento me van a tener que colocar un suero¨. El
estupor y asombro de Filiberto era indescriptible para la escena y la desilusión
de las dos emergencias que había atendido hasta ese momento.
Pasaron las horas y llegó el momento de irse, ya
eran las nueve de la noche y como todo era muy loco la gente empezó a llegar a
la guardia y el rítmo que el esperaba empezó justo cuando se iba … y sí … el
partido de fútbol había terminado.
Por suerte … sólo ocurre en el fantástico Mundo del
Revés.
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