Un día Filiberto consiguió
unas horas extras como circulante de quirófano ... todo venía bien. Ese día se
realizaron varias cirugías y su conocimiento le ayudó a colaborar con los médicos
anestesistas. Promediando la tarde sólo quedaba una cirugía de Uro en el quirófano
3; Filiberto estaba mirando muy entretenidamente cuando estaban realizando una
nefrectomia y a punto de ligar el pedículo renal, se produce un corte de luz.
Se pide a la enfermera que traiga lámparas, pero por supuesto estas no existían.
Ya más nerviosos, pedimos aunque sea linternas. Estas estaban en un armario,
bajo llave, y las llaves la tenía otra persona. Varias put... después, aparecen
las linternas, pero sin baterías!!!. Al anestesiólogo se "le prende"
la lamparita y trae una vela encendida!!!, Con es, en un platito, desde la
cabecera del paciente nos dio una "penumbra" que no servía para nada.
En un momento dado, notamos que la vela había adquirido mayor intensidad. Al
mirarlo al anestesiólogo, vimos que de tanto agacharse para dar luz, la llama
le había quemado la gorra quirúrgica, justo en la frente!!! Se acabó la tensión.
La risa pudo más. Un hueco en la gorra fue la prueba de lo ocurrido.
Por suerte ... esto sólo
pasa en Hospilandia !!!
